
Desde el sonido triste y romántico del bandoneón germano hasta las pastas en nuestros platos, las tradiciones que trajeron a la Argentina los inmigrantes italianos han ejercido una gran influencia sobre nosotros. Entre otros platos, trajeron consigo sus ensaladas de mariscos de sabor muy fresco. Esta receta lleva calamaretti (calamares pequeños) tiernos, que se chamuscan hasta que quedan crocantes. La palta/ aguacate, un fruto del Nuevo Mundo, le agrega un contraste suave y cremoso.
| Rinde para 6 personas
4 limones cortados en mitades
4 paltas/aguacates negritas medianas (las mejores son las de la variedad Hass)
250 g/9 oz de tomates/jitomates cherry/cerezo, cortados en mitades
2 cebollas moradas chicas, cortadas en rebanadas muy finas
1 puñadito de perejil de hoja plana (sólo las hojas, picadas)
½ taza de aceite de oliva extra virgen
Sal gruesa
1 cdita. de ají molido/triturado, o a gusto
500 g/1 lb de calamaretti limpios, con los tentáculos separados del cuerpo
Exprimir el jugo de los limones en un bol grande. Cortar las paltas por la mitad, retirar los carozos o huesos, pelarlas y cortarlas en cubos de 1 cm. Colocarlos en el bol y mezclar con el jugo de limón.
Incorporar los tomates cherry, las cebollas moradas y el perejil. Luego agregar la mitad del aceite de oliva, sal a gusto y el ají molido, y mezclar suavemente.
Reservar.
Enjuagar los calamaretti y secarlos. Colocarlos en un bol y mezclarlos con el resto del aceite de oliva y sal a gusto.
Calentar una chapa o una sartén plana grande de hierro fundido hasta que una gota de agua chisporrotee en la superficie. Colocar los calamaretti en tandas, sin amontonarlos (si se tocan, no van a quedar crocantes), y cocinarlos del primer lado 2 a 3 minutos, hasta que estén chamuscados. Darlos vuelta y cocinarlos del otro lado 2 a 3 minutos (no más de 4 o 5 minutos en total por tanda).
Para servir, se coloca la ensalada en el medio de una fuente profunda y se cubre con los calamaretti.

